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Agosto: el vaivén de la vida

  • Foto del escritor: silkehorn
    silkehorn
  • 31 ago 2025
  • 1 Min. de lectura

Este mes estuvo marcado por situaciones que, en su momento, no parecían favorables. Agosto me recordó, una y otra vez, que la vida es un constante sube y baja. A veces nos encontramos en la cima, celebrando con ligereza, y otras veces debemos atravesar caminos pesados que nos exigen paciencia y reflexión.


En el transcurrir de estos días descubrí mi propia fragilidad. Hubo momentos en los que cada minuto me recordaba lo vulnerable que aún puedo ser. Pero, al mirarlo con otra perspectiva, también pude ver cuánto he avanzado y cuánta fortaleza he cultivado en este andar.


Así es la vida en su estado más puro: imperfecta, impredecible, real. Pretender que todo sea siempre perfecto es negarse a lo verdadero. Agosto me enseñó que lo único que queda es aceptar cada instante tal cual es, abrazarlo sin resistencia. Porque, así como llegan los días difíciles, también llegan los luminosos.


Cada sacudida, cada tropiezo, me recordó que no soy ajena al movimiento natural de la existencia. Y que en esa aceptación —en ese simple “así es la vida”— se esconde una fuerza inmensa: la de seguir caminando con la certeza de que todo pasa y todo se transforma.


Y, por encima de todo, aprendí que incluso en medio de la tormenta vale la pena bailar bajo la lluvia, porque el arcoíris que nos espera siempre brilla con más intensidad que el que dejamos atrás.


Con amor,

Silke

 
 
 

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