top of page
Buscar

La belleza de lo simple

  • Foto del escritor: silkehorn
    silkehorn
  • 13 jul 2025
  • 2 Min. de lectura

Hace unos días tuve una reunión en el colegio de mi hijo, para hablar sobre cómo va transitando esta primera etapa del año. Entre tantas cosas, hubo una frase de su maestra que se me quedó resonando desde entonces:

"A veces, los chicos solo necesitan escuchar la simplicidad."

Me quedé pensando en eso durante todo el día.


Y no solo porque me pareció acertado, sino porque me vi reflejada en esa afirmación. Muchas veces, cuando mis hijos me preguntan algo o surge algún conflicto entre ellos, me descubro dándoles vueltas y vueltas a un asunto. Quiero explicarles todo, que entiendan el trasfondo, que vean el lado emocional, que comprendan más de lo que quizás están preparados para comprender. Y no me doy cuenta de que, mientras yo hablo, ellos ya se van perdiendo. Se desconectan. Se diluye la idea central de lo que quiero transmitir.


En ese momento solo necesitaban saber si sí o no. Si está bien o mal. Si pueden o no pueden.

Los adultos creemos que al explicar mucho ayudamos más, pero olvidamos que los niños están construyendo su mundo con ideas claras, básicas, concretas. Lo abstracto les sobra. Lo que necesitan es certeza, no discurso.


No se trata de subestimar su capacidad, sino de entender que aún están aprendiendo a sostener lo simple. Que lo complejo vendrá con el tiempo. Que ahora lo más amoroso que podemos hacer es darles raíces firmes, no ramas confusas.


Y así, poco a poco, también yo voy aprendiendo a hablarles con más pausa y con menos palabras. A quedarme en lo esencial. A decir lo que necesitan, no lo que yo necesito decir.


Porque la simplicidad, muchas veces, es el acto más generoso de amor.

 
 
 

Comentarios


bottom of page